Una Novata En Un Cuento De Hadas ✰ 〈LATEST〉
Elara miró el calcetín. Estaba tejido con hilos de luz de luna y olía a lluvia fresca.
—Ganas el derecho a no ser el personaje principal —susurró—. Ganas la libertad de observar el milagro sin tener que salvar el reino. Es el mejor papel de todos. Una novata en un cuento de hadas
Elara tragó saliva. Su guía de supervivencia (que consistía básicamente en recuerdos borrosos de los hermanos Grimm) no la había preparado para la hostilidad pasivo-agresiva de la flora y fauna local. Elara miró el calcetín
—¡Por fin! —rugió la mujer—. La novata ha llegado. Pasa, niña. No muerdo, a menos que intentes corregirme la gramática. Ganas la libertad de observar el milagro sin
Elara se quedó petrificada. No era el hecho de que la flor hablara lo que la desconcertaba —había leído suficientes libros para esperar eso—, sino que no sabía cuál era el protocolo. ¿Debía inclinarse? ¿Debía ofrecer agua? —Lo siento mucho —logró decir—. Soy nueva aquí.
Cuando el sol (que era una moneda de oro gigante) comenzó a ocultarse, Elara se dio cuenta de que sus botas de caucho ahora brillaban con un polvo plateado. Ya no era una extraña. Era parte de la narrativa, la nota a pie de página que hacía que todo el resto tuviera, mágicamente, un poco menos de sentido.
—¿Cómo sabía que vendría? —preguntó Elara, entrando con cautela.