Dante finalmente pidió un trago. Sabía que, antes de que el sol saliera, tendría que decidir si seguía siendo el dueño de su oscuridad o si, finalmente, se convertiría en su .
—Quien me busca ya sabe dónde encontrarme —respondió Dante—. Pero tú no vienes a cobrar una deuda. Vienes a pedir un favor. LA SOMBRA DE DANTE Un ExtraГ±o En El Bar (Spani...
Dante miró su propia silueta en la pared. Por un segundo, la sombra giró la cabeza para mirarlo de vuelta con unos ojos que no existían en el rostro del hombre de carne y hueso. El extraño desapareció tan rápido como había llegado, dejando tras de sí un rastro de ozono y el sobre cerrado. Dante finalmente pidió un trago
Para los habituales, Dante era poco más que una . Nadie recordaba cuándo había llegado, solo que siempre estaba ahí cuando el peso de la noche se volvía insoportable. Entonces, la puerta se abrió. Pero tú no vienes a cobrar una deuda